El uso de Botox para la hiperhidrosis ha sido una alternativa para la disminución de la producción excesiva de sudor. El procedimiento se realiza a través de una aguja de calibre fino que inyecta en pequeñas fracciones el líquido que contiene la toxina botulínica tipo "A" en las zonas donde la acción de las glándulas sudoríparas está aumentada. La toxina botulínica actuará disminuyendo la liberación de un neurotransmisor llamado acetilcolina por parte de las neuronas que estimulan la glándula sudorípara, reduciendo la producción excesiva de sudor. Es un tratamiento extremadamente eficaz y los resultados se observan en promedio después de 2 semanas de la aplicación.